martes, 15 de marzo de 2016

CULTURA DEL ODIO


No es un fenómeno nuevo, tiene la antigüedad de la humanidad y forma parte de los arquetipos del imaginario humano.
Algo que se observa es que, normalmente, el trabajo del odio de recomer y carcomer la personalidad de un idividuo se hacía de forma inconsciente. Ahora se observa en determinados individúos y lo que es más nuevo, en grupos sociales, un verdadero cultivo del odio. Gente que se esfuerza por activar memorias, restregar voluntades y avivar rescoldos ya apagados. Celebrar el odio, la sangre, la venganza... Y no precisamente buscando catarsis atávicas. ¡Todo por un interés! (Ludwig Feuerbach hablaba de las proyecciones de las impotencias humanas. Es seguro que su teoría y método daría unos resultados muy diferentes a sus conclusiones sobre la religión. ¿O, será una nueva religión la que esta surgiendo? Un poco triste)
Criminalizar al que no piensa como yo, absolutizar los juicios utilizando todos los medios posibles. Cainismo puro y duro, pero bañado en cinismo.
Todo vale contra la persona que me estorba, que me impide llegar, que me molesta o, simplemente, que me cae mal o que no me gusta su peinado...
¿La Verdad? ¡Qué ironía!Yo/nosotros soy/somos la verdad.
¿La cultura? Yo y los míos somos “la cultura”.
¿La Historia? ¿A quién le importa? Yo sé contar mis batallitas y basta.
¿Prometeo y Sísifo? ¿Tus muertos?
¿Tiempo? Cuando yo lo diga

El insensato se hará cuerdo cuando un pollino de onagro nazca hombre. Job 5,12

Un oráculo para el impío es el pecado en el fondo de su corazón;
temor de Dios no existe delante de sus ojos.
Con ojo harto lisonjero se mira, para encontrar y detestar su culpa;
las palabras de su boca, iniquidad y engaño;
renunció a ser sensato, a hacer el bien.
Sólo maquina iniquidad sobre su lecho;
en un camino que no es bueno se obstina y no reprueba el mal. Sl 36

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